Convencionalmente asumimos que el hecho de "mentir" es malo, desde chicos nos han enseñado a no hacerlo, se ha creado la imagen negativa a esta acción y, es muy complejo salir de esa idea y romper el esquema para ver la necesidad política y el uso de las mentiras como un recurso para mantener el poder y el apoyo de la ciudadanía.
Personalmente considero que no es la idea aceptar las mentiras, pero sí clasificarlas como buenas o malas según la finalidad que tengan. Todo esto, llevado ¡EXCLUSIVAMENTE! en el ámbito político, pues con mis casi dos años que llevo estudiando temas de orden público, sería incapaz de llevar esta clasificación de las mentiras a otro ámbito de la vida cotidiana que pudiera servir como justificación a algo que no es cierto.
Las mentiras en la política se deben ver justificadas como un recurso de estabilidad y mantenimiento del poder. Pero el problema de las mentiras radica en su finalidad, lo que se quiere lograr con ellas. Lo más ético es que estas fueran utilizadas con un objetivo benéfico, que buscarán el bien común y una mejoría en la realidad social. Algo que es complejo porque lo que es bueno para algunos, no lo es para otros, paralelamente, el uso de las mentiras con buenos fines, se ve amenazada por el juego de intereses.
En Chile y en general a nivel mundial, existe una idea popular de ver a los políticos como mentirosos, corruptos, aprovechadores y que velan por sus intereses, entre otros graves y no deseables calificativos. La verdad es que puede ser así, o tal vez no. Eso ya queda a juicio de cada uno.
Con lo escrito y tratando de crear una nueva visión sobre las "mentiras políticas", es posible empezar a asimilar que el no decir toda la verdad podría justificarse en el fin que tendrá. Para ejemplificar esto, sería injustificable usar una mentira para un fraude o como cohecho como es usado en las licitaciones municipales respecto a la empresa encargada de la basura (un monopolio que no solo recoge desechos, sino que también ensucia la política con intereses de algunos con poder). Pero tal vez cambiaríamos de opinión respecto a las mentiras, si es con el objetivo de evitar un caos y resguardar la legitimidad civil, por ejemplo; las altas autoridades de un país se encuentran informados de un ataque de un país vecino, esto ya ha sido comunicado por algunos medios de comunicación, pero los encargados de la nación niegan dicha información con el objetivo de no alarmar y poder hacer un plan de contingencia a lo que se ve venir. Dicha mentira busca resguardar a la ciudadanía y pudiese ser justificada por su propósito.
A pesar del posible respaldo brindado a la mentira política, esta puede ser una arma de doble filo, si se realiza y a pesar de que tenga una buena intención el resultado que deja no es bueno, el político se verá metido en un lío que no tendrá como justificar.
Muchos seguirán encontrando injustificable todo tipo de mentiras, pero es muy difícil que no existan por la información asimétrica existente, ya que los políticos se aprovechan y utilizan nuestra ignorancia y el desinterés por los temas actuales y públicos, es así que queda el camino fácil para engañarnos y, muchos reclamamos por sus falacias sin hacer nada para cambiar esta realidad.
A modo de conclusión, el político debe mentir, la "mentira piadosa" es simplemente justificable cuando está ejecutada en pro del bien común y descartando los intereses personales. Pero puede ser peligrosa si no trae las consecuencias deseadas por el mentiroso o las consecuencias no dejan conforme a los engañados.

Felicitaciones amiga por esta iniciativa, tienes mucha razón al decir que la mayoría se queja pero no hace nada al respecto, por cambiar las cosas, o por salir de la ignorancia.
ResponderEliminarSeguiré leyéndote entonces :)siempre es bueno dar opiniones que aporten a este mundo tan vacío , un abrazo Grande te quiero musssho.
Gracias amiga por el apoyo y el comentario, ambas sabemos que la capacidad crítica es algo que se debe desarrollar y que vamos en buen camino, pero que debe seguirse potenciando.
EliminarUn beso y espero verte luego por acá, te quiero.
Creo que esto tambien es un problema del inconciente colectivo dentro de todo. Siento que ahora es intolerable dentro de todos ver a un hueon estudioso o "ilustrado" que mienta, cuando cotidianamente todos lo hacemos... se naturaliza la profesión como si fueramos todos santos, y separamos a las figuras públicas de la humanidad en la que estan sometidos, así que si, la zorra.
ResponderEliminarSaludos, trataré de opinar seguido, pero cambiale el rosado ojaojaojaoj
Si bien todos mentimos, no todos tenemos justificación, tarde o temprano las mentiras son sabidas y a veces, considero, de que es necesario partir por la verdad. A pesar de que muchas veces no tenemos cara para cuestionar a alguien que nos ha mentido, el tema de la política ya ronda otra esfera; miente con algo que involucra a todos, es por eso que surge tamaño problema.
Eliminar*Ya cambié el rosado con que venía jajaja
Interesante planteamiento. El asunto tiene que ver con las razones de Estado, más que con un simple hecho de mentir. El ejemplo utilizado es coherente con la idea de fondo. En este caso se trata de la suspensión de una verdad desnuda, conducta aconsejable quizás durante algún lapso determinado. Si embargo, para que los políticos actúen coherentemente y de modo confiable, incluso en situaciones como la expuesta, necesitan de nociones universales claras y de probidad en lo que corresponde a dejar fuera intereses individuales o partidistas. Finalmente, es bueno tener presente que la verdad terminará por mostrar la realidad, aquella que corresponde a la vida compartida del bien común.
ResponderEliminarJ.A.Massone
Estimado(a), agradezco tu comentario y opinión. He notado que concuerdas con lo que he expresado, tal vez agregas más detalle a algunas de las ideas planteadas y valoro eso como un nuevo sustento a lo expuesto. Quiero dejarte la invitación para que sigas leyendo el blog y puedas brindar más opiniones.
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