Para comenzar, confieso que no estudio teología, tampoco psicología o sociología, ni nada que me permita entender en toda su totalidad las creencias y pensamientos de las personas como seres individuales ni colectivos. Pero soy una mujer crítica, que a temprana edad dejó de creer en lo que le enseñaron durante la niñez y parte de la adolescencia y, que dejó de actuar de la forma católica con la que fue criada porque la desilusión hacia aquella religión, al igual que muchos, hizo cuestionar los fuertes dogmas religiosos que mandan la forma en que se debe actuar y pensar.
Si bien lo que expondré, es un tema con harta literatura y ampliamente escrito, nunca está demás exponer con argumentos de una persona "común", una que otra proposición a cuestionar las creencias religiosas que nos indican cómo actuar, limitando el verdadero ser que somos. Con esto no quiero por ningún motivo trasgredir a la gente que cree con todo el corazón en su religión, solo los invito a pensar... Quién los rige de verdad en su actuar y pensar, será la institución religiosa o sus sentimientos impregnados de la personalidad.
Ya mencioné que no tengo estudios que avalen todos mis pensamientos, pero sí me enriquecido con algunas lecturas sobre el tema. Es por ello que partiré de un supuesto, algo que he leído en papers universitarios, visto en documentales e interpretaciones de expertos que manejan el tema. Nosotros como seres humanos, NECESITAMOS creer en algo, dependemos de alguien superior con divinidad que nos brinde seguridad, que nos salve de los problemas que nuestro alcance no permite solucionar, que guíe nuestras inquietudes y principalmente, que nos facilite la vida delegando a él lo que es complejo para nosotros. Ejemplo de esto lo vivimos a diario cuando escuchamos el "diosito ayúdame" antes de una prueba de conocimiento donde se está inseguro, o cuando alguien va por una calle con poca iluminación y con fama de peligrosa, se invoca a la protección de un ser superior porque su seguridad ya no pasa por él.
No es mi intención centrarme en una religión, tampoco abarcar todo tipo de creencias, solo generalizar lo que los creyentes, cualesquiera sea culto, hacen por la institución que "manda" aquel credo.
Las religiones y cultos aparecen desde que las personas comienzan a sociabilizar, a agruparse, a depender unos de otros para su supervivencia. En esos momentos era para dar homenaje a un dios animista que los alejaba de las incertidumbres de lo desconocido para ellos. Hoy en día eso ha cambiado, las iglesias ofrecen distinto tipo de soluciones mediante su o sus dioses, generando la manipulación de esta vulnerabilidad que tenemos como personas de depender de una divinidad, por ejemplo han creado el diezmo para sustentar diversos fines, muchos pueden ser con buenas intenciones, pero igualmente reciben plata por la fe, no por trabajo; también hay aprovechamiento de dinero de los feligreses, un ejemplo de ello es el de los pastores evangélicos, más de algún capitulo de "Sweet sixteen" (programa de estadounidense que muestra grandes fiestas de cumpleaños de adolescentes donde se genera una gran inversión de dinero en aquella parafernalia), mostró como aquellas personas encargadas de guiar a sus creyentes, gastaban una cantidad enorme de dinero proveniente de sus seguidores en regalonear a su hijo o hija. Esto no me parece muy justo, aquel capital surge de gente con menos recursos que no sabe que lo entregado se gastará en caprichos. Va en uno encontrar ético o justo hechos como estos, en mi opinión ese es dinero obtenido por vulnerables creyentes para deleitar a los hijos de los pastores, debiese ser menor o utilizado para otros fines.
También existen ejemplos donde limitan el conocimiento, por ende quitan libertades, esto es visto en universidades del Opus Dei, donde la literatura política con tendencia a la extrema izquierda no es posible de obtener en sus bibliotecas.
Ejemplos como los anteriores existen por montón en todo tipo de religiones, tanto orientales como occidentales, podría pasar llenar de casos, pero en este momento no es necesario. Ahora es preciso que cada uno analice su propia realidad y genere sus propios ejemplos de lo que expuesto.
Siempre existen las personas que no ven maldad en algo que si lo tiene, personas que limpiamente y de corazón creen en su dios. A ellas no podría hacerles cuestionar su divinidad, sino la institución que los manipula como marionetas en el actuar y pensar.
Finalizo descartando una posible creación de religión personal, manifestando la posible valides del "yo creo a mi manera" y brindando mi solución al que considero un aprovechamiento y manipulación de las variadas instituciones religiosas; creer en algo superior va impregnado en la esencia humana, pero no debemos permitir como personas que verdaderas "empresas de la religión" se apoderen de nuestro dinero, nos hagan pensar y actuar de tal manera, que nos limiten nuestras libertades y nos alejen de la riqueza de la investigación de tópicos tabú y prohibidos en ellas. Debiésemos regirnos por nosotros mismos, pero siempre respetando el casi cliché "mi libertad termina donde empieza la del otro", simplemente respeto mutuo. Tal vez aún no estamos preparados para eso como sociedad, pero puede ser el ideal a alcanzar cuando abramos nuestras mentes de las ataduras religiosas.
Tal vez nunca sabré si a alguien le sirvió o meditó realmente lo expuesto, pero me conformo con expresarlo y publicarlo.
Daniela, es súper interesante lo que planteas. La verdad, no muy a menudo las mentes humanas se dan el tiempo de cuestionar o replantearse cosas admitidas como obvias o naturales.
ResponderEliminarEn general, somos criados en una sociedad en la cual siempre se busca el pertenecer, el ser parte de algo para sentirse partícipe y "dentro de", y de ese modo, no sentirse marginados. Creo que es una de las razones por las que todos tratan de identificarse y pertenecer a alguna religión.
Personalmente creo que todo limita nuestro actuar y pensar, no sólo la religión, sino también la política, la publicidad, incluso los líderes de opinión. Todos ellos influencian nuestro razocinio afectando como consecuencia nuestro modo de pensar y actuar. Somos seres influenciables desde que nacemos, además de ser seres de costumbre. Basta seguir una rutina de algo que se entiende como "correcto", para afirmarlo como tal y seguir casi por hipnotismo los cánones que dicta.
Tendríamos para rato con el tema, pero debo irme a la Iglesia, jaja, no, debo irme a mi hogar, ya que como la mayoría de los humanos comunes y mortales, salgo de la pega y me debo ir a mi casa.
Besos
Tal y como dices, dentro de la esencia humana está la aceptación, necesitamos formar parte de algo, ser considerados en un grupo que nos proteja y respalde, es por ello que muchas veces no existirán cuestionamientos, solo la inercia de querer encontrar un grupo que te respalde como persona y la religión siempre se ha mostrado proclive para ello.
ResponderEliminarComparto contigo eso que dices de que no es solo la iglesia la que limita nuestro pensar e influencia, hay muchos otros factores más que lo hacen. Podemos ser personas influenciadas desde que nacemos, pero cuando vamos creciendo, pocos son los que se toman la molestia de cuestionar aquellas cosas que se han tomado como costumbres en busca de un razonamiento.
Gracias por tu opinión, te deseo lo mejor, besitos.