sábado, 18 de agosto de 2012

Manifestaciones sociales en el Chile de hoy.


Hoy en día no hay que ser un gran conocedor de temas de actualidad, ver las noticias o leer los diarios todos los días, ser una persona interesada en la política, ni estar resentido con el sistema social para estar informados de la gran cantidad de manifestaciones sociales que ocurren.

Claramente en la actualidad podemos ver a las masas movilizadas por temas que le afectan tanto en sus principios como en sus intereses, muchos de esos ejemplos aparecen cuando recordamos a Pascualama, Punta Choros, las pesqueras en el sur, y tal vez el más importante mediáticamente y con más fuerza, el tema de la educación en Chile, sin dudas son muchos más los que "por la razón o la fuerza" intentan darse a conocer y tener una respuesta deseada ante las autoridades.

Para entender mejor este auge en las manifestaciones, es necesario adentrarse en la historia nacional, puesto que la crecientes marchas son algo que hoy vemos con una radicalización innata. Mucha es la literatura que permite evidenciar que desde que Chile dejó de estar gobernado por la madre patria en lo que políticamente respecta, solo existían las opiniones de la oligarquía, quienes eran los que mantenían el poder tanto económico como político-social. Todo ello ha ido evolucionando y mostrando más los reclamos de los que no tienen el poder, aún así es confuso evidenciar cuándo surgen las protestas en masas, puesto que los que abogaban por los derechos de los que se sentían pasados a llevar por los gobernantes, eran los partidos políticos, aún así la historia nacional enmarca "El Mercurio miente", las manifestaciones en contra del régimen militar que, cuando estaba perdiendo fuerza, perdieron el miedo y se hicieron notar y el génesis de la "Revolución Pingüina del 2006".

Algo que pocos se detienen a pensar cuando surge el descontento en masa y es evidenciado con alguna manifestación es, por qué antes los descontentos no se hacían tan públicamente masivos, quiénes eran los que antes manejaban estos temas, para no tener que llegar a las protestas; será que ya se está cansando la población del sistema... Para responder algunas de aquellas interrogantes debo señalar que, los partidos políticos son los encargados de llevar las demandas sociales al sistema, tal vez ahí está la falla, ellos ya no son los representativos de las quejas masivas. Por otro lado, también debe existir un agotamiento del sistema que ya no es capaz de dar solución a demandas que vienen trayendo controversia durante tiempo, ejemplo la educación, y ha estallado la paciencia de los afectados. Como factor extra y algo que marca la diferencia en las posibilidades de asociación entre el Chile actual y el de nuestros padres, son los medios de comunicación que permiten una organización masiva.

Sin lugar a dudas estamos viviendo un proceso importante en la política chilena, el descontento ante temas específicos ha generado una nueva forma de acción, la cual está trayendo resultados al llamar la atención del gobierno y hacer popular el tema en controversia. Ello está respaldado en la libre expresión brindada por la democracia, pero ensuciada por el lumper y los encapuchados.

Para finalizar, quiero dejar el cuestionamiento al lector, sobre si esta nueva forma de manifestar es la indicada para el Chile de hoy y el que está por venir-

viernes, 10 de agosto de 2012

El político debe mentir.

Convencionalmente asumimos que el hecho de "mentir" es malo, desde chicos nos han enseñado a no hacerlo, se ha creado la imagen negativa a esta acción y, es muy complejo salir de esa idea y romper el esquema para ver la necesidad política y el uso de las mentiras como un recurso para mantener el poder y el apoyo de la ciudadanía.

Personalmente considero que no es la idea aceptar las mentiras, pero sí clasificarlas como buenas o malas según la finalidad que tengan. Todo esto, llevado ¡EXCLUSIVAMENTE! en el ámbito político, pues con mis casi dos años que llevo estudiando temas de orden público, sería incapaz de llevar esta clasificación de las mentiras a otro ámbito de la vida cotidiana que pudiera servir como justificación a algo que no es cierto.

Las mentiras en la política se deben ver justificadas como un  recurso de estabilidad y mantenimiento del poder. Pero el problema de las mentiras radica en su finalidad, lo que se quiere lograr con ellas. Lo más ético es que estas fueran utilizadas con un objetivo benéfico, que buscarán el bien común y una mejoría en la realidad social. Algo que es complejo porque lo que es bueno para algunos, no lo es para otros, paralelamente, el uso de las mentiras con buenos fines, se ve amenazada por el juego de intereses.

En Chile y en general a nivel mundial, existe una idea popular de ver a los políticos como mentirosos, corruptos, aprovechadores y que velan por sus intereses, entre otros graves y no deseables calificativos. La verdad es que puede ser así, o tal vez no. Eso ya queda a juicio de cada uno.

Con lo escrito y tratando de crear una nueva visión sobre las "mentiras políticas", es posible empezar a asimilar que el no decir toda la verdad podría justificarse en el fin que tendrá. Para ejemplificar esto, sería injustificable usar una mentira para un fraude o como cohecho como es usado en las licitaciones municipales respecto a la empresa encargada de la basura (un monopolio que no solo recoge desechos, sino que también ensucia la política con intereses de algunos con poder). Pero tal vez cambiaríamos de opinión respecto a las mentiras, si es con el objetivo de evitar un caos y resguardar la legitimidad civil, por ejemplo; las altas autoridades de un país se encuentran informados de un ataque de un país vecino, esto ya ha sido comunicado por algunos medios de comunicación, pero los encargados de la nación niegan dicha información con el objetivo de no alarmar y poder hacer un plan de contingencia a lo que se ve venir. Dicha mentira busca resguardar a la ciudadanía y pudiese ser justificada por su propósito.

A pesar del posible respaldo brindado a la mentira política, esta puede ser una arma de doble filo, si se realiza y a pesar de que tenga una buena intención el resultado que deja no es bueno, el político se verá metido en un lío que no tendrá como justificar.

Muchos seguirán encontrando injustificable todo tipo de mentiras, pero es muy difícil que no existan por la información asimétrica existente, ya que los políticos se aprovechan y utilizan nuestra ignorancia y el desinterés por los temas actuales y públicos, es así que queda el camino fácil para engañarnos y, muchos reclamamos por sus falacias sin hacer nada para cambiar esta realidad.

A modo de conclusión, el político debe mentir, la "mentira piadosa" es simplemente justificable cuando está ejecutada en pro del bien común y descartando los intereses personales. Pero puede ser peligrosa si no trae las consecuencias deseadas por el mentiroso o las consecuencias no dejan conforme a los engañados.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Invitación a pensar y a cuestionar tu culto.

Para comenzar, confieso que no estudio teología, tampoco psicología o sociología, ni nada que me permita entender en toda su totalidad las creencias y pensamientos de las personas como seres individuales ni colectivos. Pero soy una mujer crítica, que a temprana edad dejó de creer en lo que le enseñaron durante la niñez y parte de la adolescencia y, que dejó de actuar de la forma católica con la que fue criada porque la desilusión hacia aquella religión, al igual que muchos, hizo cuestionar los fuertes dogmas religiosos que mandan la forma en que se debe actuar y pensar.

Si bien lo que expondré, es un tema con harta literatura y ampliamente escrito, nunca está demás exponer con argumentos de una persona "común", una que otra proposición a cuestionar las creencias religiosas que nos indican cómo actuar, limitando el verdadero ser que somos. Con esto no quiero por ningún motivo trasgredir a la gente que cree con todo el corazón en su religión, solo los invito a pensar... Quién los rige de verdad en su actuar y pensar, será la institución religiosa o sus sentimientos impregnados de la personalidad.

Ya mencioné que no tengo estudios que avalen todos mis pensamientos, pero sí me enriquecido con algunas lecturas sobre el tema. Es por ello que partiré de un supuesto, algo que he leído en papers universitarios, visto en documentales e interpretaciones de expertos que manejan el tema. Nosotros como seres humanos, NECESITAMOS creer en algo, dependemos de alguien superior con divinidad que nos brinde seguridad, que nos salve de los problemas que nuestro alcance no permite solucionar, que guíe nuestras inquietudes y principalmente, que nos facilite la vida delegando a él lo que es complejo para nosotros. Ejemplo de esto lo vivimos a diario cuando escuchamos el "diosito ayúdame" antes de una prueba de conocimiento donde se está inseguro, o cuando alguien va por una calle con poca iluminación y con fama de peligrosa, se invoca a la protección de un ser superior porque su seguridad ya no pasa por él.  

No es mi intención centrarme en una religión, tampoco abarcar todo tipo de creencias, solo generalizar lo que los creyentes, cualesquiera sea culto, hacen por la institución que "manda" aquel credo.

Las religiones y cultos aparecen desde que las personas comienzan a sociabilizar, a agruparse, a depender unos de otros para su supervivencia. En esos momentos era para dar homenaje a un dios animista que los alejaba de las incertidumbres de lo desconocido para ellos. Hoy en día eso ha cambiado, las iglesias ofrecen distinto tipo de soluciones mediante su o sus dioses, generando la manipulación de esta vulnerabilidad que tenemos como personas de depender de una divinidad, por ejemplo han creado el diezmo para sustentar diversos fines, muchos pueden ser con buenas intenciones, pero igualmente reciben plata por la fe, no por trabajo; también hay aprovechamiento de dinero de los feligreses, un ejemplo de ello es el de los pastores evangélicos, más de algún capitulo de "Sweet sixteen" (programa de estadounidense que muestra grandes fiestas de cumpleaños de adolescentes donde se genera una gran inversión de dinero en aquella parafernalia), mostró como aquellas personas encargadas de guiar a sus creyentes, gastaban una cantidad enorme de dinero proveniente de sus seguidores en regalonear a su hijo o hija. Esto no me parece muy justo, aquel capital surge de gente con menos recursos que no sabe que lo entregado se gastará en caprichos. Va en uno encontrar ético o justo hechos como estos, en mi opinión ese es dinero obtenido por vulnerables creyentes para deleitar a los hijos de los pastores, debiese ser menor o utilizado para otros fines.

También existen ejemplos donde limitan el conocimiento, por ende quitan libertades, esto es visto en universidades del Opus Dei, donde la literatura política con tendencia a la extrema izquierda no es posible de obtener en sus bibliotecas.

Ejemplos como los anteriores existen por montón en todo tipo de religiones, tanto orientales como occidentales, podría pasar llenar de casos, pero en este momento no es necesario. Ahora es preciso que cada uno analice su propia realidad y genere sus propios ejemplos de lo que expuesto.

Siempre existen las personas que no ven maldad en algo que si lo tiene, personas que limpiamente y de corazón creen en su dios. A ellas no podría hacerles cuestionar su divinidad, sino la institución que los manipula como marionetas en el actuar y pensar.

Finalizo descartando una posible creación de religión personal, manifestando la posible valides del "yo creo a mi manera" y brindando mi solución al que considero un aprovechamiento y manipulación de las variadas instituciones religiosas; creer en algo superior va impregnado en la esencia humana, pero no debemos permitir como personas que verdaderas "empresas de la religión" se apoderen de nuestro dinero, nos hagan pensar y actuar de tal manera, que nos limiten nuestras libertades y nos alejen de la riqueza de la investigación de tópicos tabú y prohibidos en ellas. Debiésemos regirnos por nosotros mismos, pero siempre respetando el casi cliché "mi libertad termina donde empieza la del otro", simplemente respeto mutuo. Tal vez aún no estamos preparados para eso como sociedad, pero puede ser el ideal a alcanzar cuando abramos nuestras mentes de las ataduras religiosas.

Tal vez nunca sabré si a alguien le sirvió o meditó realmente lo expuesto, pero me conformo con expresarlo y publicarlo.